¿Hay alguien ahí?
Hoy ha pasado casi un año sin escribir.
Han pasado muchas cosas. Muchas emociones. ¿Cómo empezar?.. al poco tiempo de dejar de escribir en el blog (más precisamente en octubre) con Roger decidimos casarnos.
La verdad de la milanesa es que yo le propuse matrimonio a él durante un mes más o menos y su respuesta cada uno de los días era.. "¿para qué, si ya estamos casados? convivimos hace más de 4 años" , hasta que un día, luego de mi habitual pregunta "¿no te querés casar conmigo?" su respuesta fue mucho más breve.. "sí".
A partir de ahí empezó una seguidilla de preparativos. Obviamente, lo primero que resolví fue la compra del vestido. (En menos de una semana ya lo había comprado)..
Hace tiempo que había decidido que no iba a gastar una millonada, así que me busqué uno por internet. Lo compré a un chino fabricante de vestidos de novia con quien chatee por el messenger para ultimar detalles.
El vestido costó nada más que 135 € con gastos de envio incluidos. Llegó en noviembre. Obviamente no era como el de la foto, pero se aproximaba bastante. Tuve que pasar por la modista para ajustar algunos detallitos.. Yo consideré que tenía que correr el riesgo, por ese precio..!
En el interin nos pusimos de acuerdo en hacer la boda en los dos países.
Así que nos pusimos primero manos a la obra con la boda en Buenos Aires.
Mis padres y hermanos hicieron de ojos para mi, visitaron diferentes lugares, probaron tortas, sacaron fotos de todo, hablaron con dj´s, con fotógrafos, etc. A través de ellos pudimos elegir el lugar, que creo, fue exactamente lo que queríamos.
Hicimos la boda de Buenos Aires en una estancia en Capilla del Señor. Hicimos una ceremonia laica muy bonita, hecha por nosotros, lo cual nos gustó mucho, porque al casarnos queríamos no solo queriamos gritarle al mundo que nos amamos y nos elegimos para toda la vida.. sino también transmitir nuestra forma de ser y de pensar.
Fue muy sencilla, en un lugar impresionante, bajo los árboles en pleno otoño, con los tonos anaranjados, amarillos, verdes.. precioso la verdad. La gente que nos acompaño nos rodeo por ambos lados para escucharnos dando al momento una sensación de intimidad y complicidad que nos hizo sentir geniales.
Obviamente yo me puse nerviosa, pero imaginense Roger, que se casaba en un país en el que no conocía demasiado a nadie! Pues él estuvo como un Conde, además de guapísimo, super simpático, hospitalario con los invitados, se enganchó en todas, bailó como loco, lo disfrutó muchísimo!
Bueno, basta de chachara, acá van algunas fotos de la boda, versión argentina, (mañana veremos la versión catalana):
...la ceremonia bajo los árboles...
...la entrega de los anillos...
... el beso...
...ejem, otro beso...
...bailando muy acaramelados...
...el momento culminante de la fiesta, al atardecer...


